... Y tras ese maravilloso concierto que tanto nos hizo disfrutar, tuvimos la oportunidad de charlar con Mila Font, delegada de Médicos Sin Fronteras en Valencia. Tuvo claro a qué quería dedicarse desde que hizo su primer viaje a Uganda allá por el 94. 
Se le nota que disfruta de su trabajo, aunque a veces le ponga en más de un aprieto, pero es tanta la pasión que desprende al hablar de él, que consigue transformar sus palabras en imágenes, llevando al oyente hasta el mismo lugar que describe. Hoy conocemos por dentro Médicos Sin Fronteras.
 
батутный центр описание Mila Font. Si, la verdad que estuvo muy bien, y para Médicos Sin Fronteras, iniciativas de este tipo son más que bienvenidas. Es una manera, por un lado, de acercar esa realidad que viven las personas que nosotros asistimos y también ofrecer la oportunidad, a quien quiera, de ayudarnos, porque para Médicos Sin Fronteras es clave el apoyo ciudadano. Fue un lujazo tener a todos estos artistas y disfrutar de ellos, al igual que a las asociaciones colaboradoras.
тц июнь расписание P. Vamos a hablar un poco de Médicos Sin Fronteras, porque seguramente cuando nombramos esta entidad, a todos nos viene a la cabeza los reportajes y noticias que vemos en la tele, pero nunca está de más recordar los objetivos por lo que se creó.
мясной соус из говядины варить несколько часов M.F. El objetivo de Médicos Sin Fronteras es asistir a personas que están pasando por una situación difícil y precaria. Estas situaciones puede ser de origen humano como son las guerras, las personas cada vez más afectadas por los conflictos es la población civil. Si miramos los datos de las víctimas, los heridos y los muertos en la Primera Guerra Mundial eran soldados 9 de cada 10 víctimas, en la Segunda Guerra Mundial, ya cambia la ratio y era mitad soldados y mitad población civil, pero en las guerras actuales, Siria, Irak, Yemen, Sudán del Sur, República Centroafricana, más del 90% de las víctimas, 9 de cada 10, son personas que vivían allí. Y son personas que van a necesitar muchísima asistencia sanitaria, y ahí es donde estamos. 
проблемы туберкулеза и болезней легких P. Pertenecer a Médicos Sin Fronteras, ser personal sanitario o de otro tipo que se necesite, que de repente deja su país, deja una vida acomodada y se va a otro lugar en guerra… ¿qué pasa por la cabeza de una persona para que decida dar ese paso? Porque en países en guerra puede costarle muy caro. 
волкова 95 паспортный стол график M.F. Yo creo que lo que podría caracterizar a los que trabajamos en Médicos Sin Fronteras es un nivel de indignación ante el sufrimiento de otros y queremos hacer algo. Cuando te vas a esos lugares y ves que el trabajo que tú puedas hacer es un granito que pones en ayudar a esas personas, desde luego que compensa. Es cierto que los lugares donde estamos cada vez son más peligrosos y hay problemas de seguridad, pero tampoco somos mártires, medimos los riesgos sabiendo que donde vamos hay peligro, pero desde luego no lo hacemos a lo loco y siempre buscamos ese equilibrio entre los riesgos que corres y la asistencia que vas a poder dar. En unos casos llegas a esas personas y en otros, decides que ese día es mejor no salir con la clínica móvil porque has oído que hay combates en la zona. Pero sobre todo, lo que es común en nosotros es que pensamos que nos traemos muchísimo más de lo que damos y eso compensa.
http://verona-sochi.ru/websitemap/spid-problema-21-veka.html спид проблема 21 века P. De hecho creo que tú has estado 14 años fuera.
M.F. Si. Empecé en 1994 con el genocidio de Ruanda. Fue una misión dura pero que a mí me sirvió para decir: “esto es lo que yo quiero hacer y quiero dedicarme a esto”. También he estado en Mozambique, Tanzania, en Kenia, Somalia, Colombia,… hay bastantes países y proyectos y en muchos piensas: “menos mal que estamos aquí y podemos hacer algo por esta gente”. 
P. Me imagino que tendrás muchas anécdotas, algunas que no olvidarás. ¿Se puede contar algo?
M.F. Si, pasas por situaciones difíciles. Antes tengo que decir que yo no soy sanitaria, la mitad de la gente no somos sanitarios, porque aunque lo que hacemos es salud, para que haya un hospital funcionando necesitas un ingeniero que se asegure de que haya agua, un arquitecto de que la estructura no se caiga, o un economista como yo, que se asegure de que el personal tiene su sueldo y que los medicamentos llegan cuando tienen que llegar. Ese granito que ponemos todos. Para mí, en esos primeros años, lo que me marcó fueron los proyectos de nutrición. Lo que ves es a un niño que está enfermo, pero está enfermo porque no ha comido. 
Y después de dar el tratamiento que damos a estos niños, a los pocos días está jugando y sonriendo otra vez. Es uno de esos momentos en los que dices: “sí que sirve lo que estamos haciendo”. También es cierto que en muchos casos te quedas con: “podíamos haber hecho mucho más”. Pero bueno, al final lo que nos pasa es que lo intentamos hasta que ya no nos dejan intentarlo más y con eso me quedo.
P. ¿Qué medicamentos e infraestructuras son las que más falta hacen?
M.F. Lo que hace falta viene antes de poder estar dando los medicamentos, y pasando esas consultas y que quizá no se conoce tanto. Es negociar el acceso. El poder hablar con unos y con otros, porque en las guerras hay bandos, pero lo que queremos hacer nosotros es llegar a todos los lados. Tienes que pasar mucho tiempo negociando, explicando lo que haces, que estamos allí para ayudar a la gente y  que no queremos participar en el conflicto apoyando a unos o a otros. Eso en Médicos Sin Fronteras lo podemos hacer gracias a que somos una organización independiente, el 95% de nuestros fondos son de fuentes privadas. Esto hace que en estos lugares en conflictos sea importante mostrar esa independencia y que no se nos asocie con un lado o con el otro. 
P. Creo que se están aumentando miras, hablaba con un compañero tuyo de que se está trabajando ya con salud mental. 
M.F. Si. Cuando hablamos de salud, la salud mental es muy importante, y más cuando vemos que los proyectos en los que trabajamos son en contexto de conflicto armado. Además de esas víctimas heridas que necesitan asistencia quirúrgica, también afecta a muchas personas a su salud mental, el vivir con ese miedo a que te bombardeen, con esa inseguridad o con ese no saber qué va a pasar mañana porque he dejado mi casa y no sé a dónde voy a llegar. Es una parte importante. Lo que hacemos ahora en muchos de nuestros proyectos es añadir ese componente de salud mental, pero también sabiendo que es difícil poder llevarlo a cabo porque hay que tener en cuenta cómo ve la salud o esos problemas la sociedad con la que estás trabajando. En otros países, por ejemplo, la situación de inseguridad continúa y también tienes que vivir con ello. Eso es lo que vemos en nuestras consultas en Grecia. Hemos visto como en los últimos meses, después de la firma del acuerdo con Turquía, casos de personas que están completamente deprimidas, con brotes de ansiedad, con estrés post-traumático y también vemos cómo están aumentando los intentos de suicidio, porque mucho de lo que les pasa a esas personas también afecta a cómo se están viviendo estos momentos. Ésta es otra área que hemos incluido en nuestros proyectos y respuestas.
P. Comentabas que el 95% de vuestros ingresos son privados. Hay conciencia, ¿verdad?
M.F. Si.  De hecho en España ahora mismo somos medio millón de socios los que  estamos apoyando, incluso en estos años de crisis hemos visto como continúa aumentando y no solo eso, sino que está aumentando la cuota media por persona. Yo creo que es una muestra de lo que está pasando ahora mismo en nuestra sociedad, vemos cómo los dirigentes responden de una manera que la sociedad no está de acuerdo y ahora mismo una de las vías que tenemos para ayudar a estas personas es a través de organizaciones como Médicos Sin Fronteras y gracias a todo esto podemos hacer lo que hacemos.
P. ¿En cuántos países está Médicos Sin Fronteras actualmente?
M.F. Ahora mismo tenemos proyectos en más de 60 países. Pensamos muchas veces que lo que está pasando en el mundo es una epidemia de indiferencia. Pensamos que esa epidemia se transmite por un mosquito que es la ignorancia, también pensamos que hay una vacuna que es la educación y que hay un tratamiento que es la información. Pero sobre todo, lo que pensamos es que la cura a esta indiferencia es la humanidad.