03 - 08 - 2014

En el año 2000 los dirigentes del mundo se reunieron en la sede de las Naciones Unidas para firmar la Declaración del Milenio. En esta declaración, los gobernantes se comprometieron a trabajar juntos para conseguir una serie de metas que hoy conocemos como los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Estos 8 objetivos constituyen un plan concreto para erradicar la pobreza externa en el mundo antes del año 2015. Y, por ello, representan el mayor compromiso de la historia de la humanidad en la lucha contra las desigualdades.

 

 

En el año 2007 se cumple la mitad del plazo fijado para alcanzar estas metas:

 

• Objetivo 1: ERRADICAR LA POBREZA Y EL HAMBRE.

Actualmente, más de 1.000 millones de personas, 20 veces la población española, sobrevive con menos de un dólar al día (¡un poco menos de 1 euro!).

 

• Objetivo 2: CONSEGUIR LA ENSEÑANZA PRIMARIA UNIVERSAL.

115 millones de niñ@s en el mundo no pueden ir a la escuela. De ellos, más de la mitad son niñas.

 

• Objetivo 3: PROMOVER LA IGUALIDAD ENTRE GENEROS.

El 70% de las personas que viven con menos de un dólar al día en el mundo son mujeres.

 

• Objetivo 4: REDUCIR LA MORTALIDAD INFANTIL.

Cada año, 11 millones de niñ@s menores de cinco años mueren por causas relacionadas con la pobreza, como la malnutrición, la falta de acceso a agua potable o enfermedades como el sarampión la malaria.

 

• Objetivo 5: MEJORAR LA SALUD MATERNA.

En todo el mundo, más de 500.000 mujeres mueren cada año por falta de atención médica adecuada durante el embarazo o el parto.

 

• Objetivo 6: COMBATIR ENFERMEDADES COMO EL SIDA Y LA MALARIA.

Enfermedades como el VIH/SIDA, la tuberculosis y la malaria se encuentran entre las principales causas de mortalidad en el mundo, especialmente en los países más pobres.

 

• Objetivo 7: GARANTIZAR LA SOSTENIBILIDAD DEL MEDIO AMBIENTE.

A causa de la contaminación, una de cada cinco personas en el mundo sigue sin tener agua para beber ni condiciones de vida saludables.

 

• Objetivo 8: FOMENTAR UNA ASOCIACION MUNDIAL PARA EL DESARROLLO.

La lucha contra la pobreza es responsabilidad de todos sin excepción. Los países ricos han prometido destinar más ayuda a los países pobres y utilizar mejor estos recursos.

 

También se han comprometido a condonar la deuda de los países más pobres y a facilitar el comercio internacional con reglas más justas.