Fobias en niños: ¿qué son y cómo actuar ante ellas?
Entre un 3% y un 15% de los niños tiene alguna. Las más habituales son a los perros, las tormentas o los espacios abiertos
5 marzo 2020
Entre un 3% y un 15% de los niños tiene alguna. Las más habituales son a los perros, las tormentas o los espacios abiertos
Hay tantas fobias como personas y los niños no escapan a ellas. Las hay a situaciones, como los lugares cerrados, a animales como los insectos, a la oscuridad, los payasos o los monstruos. Pero todas ellas tienen en común el tratarse de un miedo irracional e intenso que conduce a evitarlo a toda costa. “Las fobias en los niños son menos frecuentes y se mantienen menos tiempo que en los adultos. No obstante, hay que resaltar que la mayor parte de las fobias presentes en la edad adulta se inician en la etapa infantil. Se estima que entre un 3 y un 15% de los niños tienen alguna fobia. Las más habituales son las relacionadas con los animales, sobre todo los perros, seguidas de las ambientales, como las tormentas y las situacionales, como la agorafobia o pánico a los espacios abiertos”, explica Iván Carabaño, miembro de la Asociación de Pediatría del Hospital 12 de octubre de Madrid.
 
Fobias infantiles de nacimiento o adquiridas
Los niños pueden nacer con predisposición a tener fobias, pero también pueden adquirirlas a través de sus experiencias vitales. No obstante, conviene distinguir entre fobias y miedos. La fobia provoca una respuesta de malestar en el niño más contundente e intensa. “Entre un 30 y un 50% de los niños presenta uno o varios miedos, como a los extraños, a la separación de los padres, a los monstruos, los fantasmas, la oscuridad, las inyecciones, las catástrofes, las críticas o al rechazo del grupo. Hay cierta predisposición genética a desarrollar tendencia a las fobias, pero también influyen mucho para desencadenarlas cuestiones como la televisión y otros dispositivos móviles con pantallas, como cuando se ven películas de terror sobre payasos o insectos. Asimismo, hay que tener presente cómo es la personalidad de cada niño. Los que son tímidos, inhibidos y retraídos son más proclives a desarrollar fobias”, comenta el pediatra Iván Carabaño.
Los niños con fobias menos contundentes, que no les acarrean estrés y ansiedad desmedidos, “las superan con la edad de manera espontánea, debido al desarrollo neurológico que les permite descubrir técnicas para afrontar sus fobias. Para ayudarles a conseguirlo conviene que el niño se sienta apoyado por los adultos de su entorno y que estos no le den demasiada trascendencia a esos miedos, ya que puede redundar en su fomento. Asimismo, es aconsejable que los niños perciban que los padres se enfrentan con normalidad a lo que a ellos les produce fobia, como enfrentarse a la altura que les da miedo, para así transmitirles seguridad y confianza”, explica Soraya Rebollo Velázquez, psicóloga, especialista en niños y adolescentes.
 
Respetar los miedos de los niños
Cuando un niño tiene miedo de algo, conviene ser tolerantes con sus fobias y monstruos particulares. Que no se trate de nuestro miedo, no implica que sea irrelevante. Por ello, “conviene evitar obligarles a exponerse a la situación que les produce fobia, no hacer comentarios negativos, como eres un miedica y no regañarles por tener miedo. Aunque, hay una situación concreta que sí requiere de una intervención más contundente. Es el caso de la fobia escolar, a la que es necesario que el niño se enfrente casi a diario. En esta circunstancia, conviene comentar con el profesorado y los profesionales de referencia del centro escolar lo que sucede para poder ayudar al niño a gestionar la situación”, aconseja Soraya Rebollo.
 
Ayudar al niño a gestionar sus fobias
Ciertas pautas ayudan a los niños a manejar sus fobias para que influyan lo menos posible en el bienestar y desarrollo de su vida, como las que menciona el pediatra del Hospital 12 de octubre, Iván Carabaño:
 
El manejo de la fobia conviene que se trabaje de forma multidisciplinar y se integre no solo al niño y a la familia, sino también a su entorno escolar.
 
El niño con fobia conviene que sepa que, por muy irracional que sea su miedo, sus padres le apoyan y le van a ayudar a afrontar la situación.
 
Conviene mostrar al niño de dónde proviene el origen de su miedo y que conozca los mecanismos que lo perpetúan en el tiempo, como cuando le haya picado una avispa y las tenga fobia por ello, lo que no significa que le vaya a ocurrir siempre lo mismo con estos insectos.
 
Utilizar la exposición gradual a la causa de la fobia, como en el caso de tener miedo a los ruidos potentes e ir escuchándolos poco a poco hasta que se toleren mejor.
 
El ejemplo de los adultos es clave para prevenir que los niños desarrollen fobias. Si los padres muestran miedos que les paralizan ante determinados estímulos o situaciones, como los lugares cerrados, más conocido como claustrofobia, ofrecen a sus hijos razones para desarrollar miedos irracionales y paralizantes.